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Cómo elegir la asesoría más adecuada

Existen dos momentos o quizás tres en los que un autónomo, empresario o profesional liberal contrata los servicios de un asesor o asesoría de empresas:
  1. Inicio de la actividad
  2. Cambio de asesor o asesoría como consecuencia de la propia evolución de la actividad.

El tercer momento aparece cuando ante una incidencia con la administración la asesoría habitual no dispone de los recursos necesarios para hacerla frente. En estos casos es habitual que se contraten servicios especializados en la problemática a abordar con o sin cambiar de asesor.

En este artículo me voy a centrar en las dos primeras situaciones pues son las más habituales.

Las motivaciones de contratación de un asesor de empresas son variadas, desde el desconocimiento de los trámites legales y formales que han de ser abordados para iniciar y/o desarrollar un oficio, actividad profesional o empresarial hasta la simple subcontratación de la ejecución de las mencionadas labores.
En cualquier caso la actividad a desarrollar marcará el tipo de asesoría que mejor se ajustará a nuestras necesidades presentes y futuras, por lo que voy a tratar de definir unas mínimas pautas que te ayuden a tomar la mejor decisión para tí.

Autónomos que desarrollan oficios sin empleados a cargo

En estos casos el nivel de complejidad de los servicios no suele ser elevado a la vez que el objetivo de muchos de estos autónomos es la “delegación” en la asesoría del cumplimiento con todos los trámites y gestiones a los que están obligados.
Para este perfil lo más recomendable es una asesoría física que se encuentre en su proximidad de tal modo que con un mínimo esfuerzo pueda hacerle llegar las facturas emitidas y recibidas para que así pueda el asesor cumplir en tiempo y forma con nuestras obligaciones fiscales.

Autónomos con empleados a cargo y elevados niveles de facturación

Este tipo de autónomos cuenta con dos hándicaps importantes:
  • Las gestiones relacionadas con el ámbito laboral, Seguridad Social y los organismos de empleo de la Comunidad Autónoma, requieren de un nivel de especialización importante, por lo que la experiencia del asesor de empresas puede llegar a ser determinante. Ni que decir tiene que en el día a día de una plantilla, sea del tamaño que sea, se van a producir eventos que van a precisar del asesoramiento de un experto que, estando al día de toda la legislación vigente, nos informe de la forma más pertinente para tomar la decisión más ajustada a cada situación.
  • Una elevada facturación en el caso de un autónomo puede requerir de una eficiente planificación fiscal que nos permita estar tranquilos de cara a posibles inspecciones fiscales. De hecho en estos casos es habitual que la frontera entre el ámbito personal y profesional sea difusa y que por tanto precisemos de los servicios de un asesor fiscal que nos ayude a marcar dicha frontera evitando problemas futuros.

Ante esta situación mi particular consejo es la contratación de un profesional con experiencia y con el que podamos interactuar personalmente pues en muchas ocasiones trataremos temas "delicados" en los que el trato y conocimiento personal, hemos de tener en cuenta que en una simple conversación el 80 % de la comunicación es no verbal, nos facilitará mucho las cosas.

Profesionales liberales iniciando su carrera profesional

Este colectivo suele estar plenamente familiarizado con las nuevas tecnologías así como con el trabajo "administrativo" utiliza sistemas de gestión de clientes, fichas, facturación, citas, etc. por lo que gran cantidad de las gestiones que han de realizar ante la administración las realizan por sí mismos, buscando en el asesor de empresas la ratificación de sus decisiones y la rápida obtención de respuestas concretas, sobre todo en el ámbito fiscal y laboral. Dentro de este colectivo podemos encontrar "falsos profesionales" y autónomos dependientes con lo cual las obligaciones formales a las que están sujetos son mínimas.

En estos casos el coste de la asesoría suele ser una de las variables de más peso por lo que una asesoría no presencial o en la nube puede ser la mejor opción.

Profesionales liberales con una dilatada trayectoria profesional

En este caso el caballo de batalla vuelve a ser la fiscalidad tanto personal como de la propia actividad por lo que de nuevo se hace imprescindible el trato personal y la experiencia, pues cada Comunidad Autónoma tiene sus peculiaridades. Pensemos que declaraciones de la renta paralelas, inspecciones fiscales y similares son situaciones habituales, mi recomendación por tanto asesoría presencial y con probada experiencia en el ámbito fiscal.

Pequeñas y medianas empresas

En estos casos el nivel de conocimiento que exige el cumplimiento con las obligaciones laborales, fiscales y mercantiles hace más que recomendable la contratación de los servicios no ya de un profesional sino de un gabinete o despacho que cuente con expertos en cada una de las áreas anteriormente mencionados.
Si bien es cierto que en la nube podemos encontrar empresas de este tipo lo ideal es que el asesor se encuentre en nuestro entorno y pueda aportarnos aquellos matices que sólo son accesibles a quienes cotidianamente tratan con los servicios territoriales de la administraron local, autonómica y nacional.

Por último recordarte que en el Directorio de Asesores de Empresa puedes encontrar una selección de asesorías que pueden aportarte los servicios que precises. Además los despachos recomendados cuentan con un mínimo de tres años de experiencia en el ámbito de la asesoría de empresas.

Autor: Julio Río Bárcena

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