En la contabilización de las pérdidas o beneficios por la venta de acciones
se deben tener en cuenta los gastos inherentes a la operación que aumentan
la pérdida o disminuyen el beneficio.
Suponemos que las acciones que compramos a 3.240 euros las vendemos por
3.400 euros. Imaginemos que no les hicimos ninguna corrección de valor.
Si tenemos en cuenta la provisión,
que se le realizó por la corrección de valor, el asiento sería
otro. Las acciones se venden por 3.400 euros, en su momento nos costaron
3.240 euros y en el ejercicio anterior se le dotó de una provisión
por corrección de valor.
Ahora vamos a suponer que
la venta nos produce pérdidas, es decir, que vendemos a un precio
menor que la compra (incluida la posible provisión que se haya
podido realizar).
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