| Cualquier activo fijo, bien material
o inmaterial, que pasa a formar parte de la estructura de actividad
de una sociedad sufre como consecuencia del paso del tiempo
una depreciación o pérdida de valor. Esta pérdida de valor se
puede producir por dos motivos:
a) El bien se deteriora como consecuencia de su uso
b) El bien sufre una obsolescencia tecnológica como consecuencia
de la aparición de nuevos equipos o procedimientos que dejan
obsoleto nuestro activo.
Esta pérdida de valor de los activos que componen el inmovilizado
de la empresa se plasma contablemente y fiscalmente aplicando
una serie de ajustes en su valor, las denominadas amortizaciones.
Estas amortizaciones aminoran la base imponible del Impuesto
de Sociedades o Estimación Directa del Impuesto sobre la Renta
de las Personas Físicas produciendo un importante ahorro fiscal.
En este sentido y puesto que es en el momento en el que se incorpora
el activo al patrimonio de la empresa cuando debemos decidir
el sistema de amortización que vamos a utilizar, y que dichos
sistemas proporcionan cuotas de amortización, y por tanto ahorros
fiscales, con grandes diferencias se ha de tener un especial
cuidado en su elección. Para poder realizar dicha elección de
forma eficiente hemos desarrollado una sencilla herramienta
que le permitirá realizar todos los cálculos que precise analizando
el efecto financiero fiscal que sobre su activo tiene la elección
de un sistema u otro.
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